Pasar de la fila 12 a la fila 14 sin transición, buscar un asiento B en su billete sin encontrarlo en el plano de cabina: estas anomalías de numeración sorprenden regularmente a los pasajeros. Detrás de estas elecciones se esconden lógicas que mezclan superstición, marketing y gestión operativa del vuelo.
Aerolíneas y fila 13: quién la mantiene, quién la elimina
La eliminación de la fila 13 no obedece a ninguna norma internacional. Cada aerolínea decide por sí sola su numeración de cabina. El resultado es un patchwork donde dos aviones idénticos pueden mostrar planos de asientos diferentes según el logo pintado en el fuselaje.
| Aerolínea | Fila 13 | Observación |
|---|---|---|
| United Airlines | Ausente en algunos aviones | Política variable según la flota |
| Lufthansa | Ausente | También elimina la fila 17 en algunos aviones |
| Delta Air Lines | Presente | Mantenida en varias configuraciones |
| British Airways | Presente | Ninguna eliminación reportada |
| American Airlines | Presente | Conservada en la mayoría de la flota |
La tabla muestra una clara división entre aerolíneas europeas continentales y anglosajonas. Lufthansa va más allá que sus competidores al eliminar también la fila 17, un número considerado de mal augurio en Italia y Brasil. La medida se dirige a los mercados donde estas creencias culturales siguen vivas.
Para entender los resortes de estas elecciones de numeración, en particular el asiento B y la fila 13 en avión concentran interrogantes que van más allá de la simple superstición y tocan la concepción misma de las cabinas.

Fila 17 y otros números prohibidos: las supersticiones varían según los países
Reducir la cuestión al solo número 13 sería engañoso. Las aerolíneas adaptan su numeración a las sensibilidades culturales de su clientela principal, no a un miedo universal.
- En Italia y Brasil, el 17 está asociado a la mala suerte. En números romanos, XVII puede reordenarse en VIXI, que significa “he vivido” (por lo tanto “estoy muerto”) en latín.
- En Asia Oriental, el número 4 plantea problemas: su pronunciación en mandarín, cantonés y japonés es similar a la palabra “muerte”. Algunos hoteles asiáticos eliminan los pisos 4, 14 y 24.
- El 13 concentra la desconfianza en Europa occidental y América del Norte, relacionada con tradiciones cristianas (13 comensales en la Última Cena) y nórdicas.
La superstición nunca es monolítica: depende del grupo de clientes al que se dirija. Una aerolínea cuyos vuelos conectan Frankfurt con São Paulo tiene interés en eliminar el 13 y el 17. Una aerolínea que opera principalmente rutas nacionales en Estados Unidos puede conservar el 13 sin un impacto medible en sus reservas.
Asiento B en avión: una ausencia relacionada con la configuración de cabina, no con la superstición
El misterio del asiento B se basa en una lógica totalmente diferente. En las configuraciones 3-3 (tres asientos a cada lado del pasillo), la letra B designa el asiento central del lado izquierdo. Existe y aparece en el plano.
Sin embargo, en configuraciones más estrechas (2-2 o 2-3), la letra B desaparece porque la columna física no existe. Las aerolíneas aplican un estándar de rotulación internacional: A y F designan las ventanillas, C y D los asientos del lado del pasillo. Cuando solo hay dos asientos por fila de un lado, se pasa directamente de A a C.
Esta convención evita la confusión durante las conexiones. Un pasajero acostumbrado a reservar un asiento A sabe que siempre estará del lado de la ventanilla, sin importar el avión. La rotulación no sigue el alfabeto, sino la posición física en la cabina.

Cuando el asiento B se convierte en una ventaja
En los aviones de gran tamaño configurados en 3-4-3 o 3-3-3, el asiento B está presente. En algunas configuraciones recientes, la fila 13 (cuando se mantiene) coincide con una zona donde el espacio entre las filas aumenta ligeramente, cerca de las salidas de emergencia. El asiento “maldito” puede entonces ofrecer un espacio para las piernas superior a la media.
Los pasajeros que evitan estos asientos por superstición a veces dejan lugares libres en zonas cómodas. Para los viajeros pragmáticos, es una oportunidad al seleccionar asiento.
Gestión de la experiencia del cliente: por qué las aerolíneas ceden a la superstición
Eliminar un número de fila no cuesta nada a una aerolínea. El número total de asientos permanece igual, solo cambia la etiqueta. Sin embargo, conservar un número angustiante genera fricciones operativas concretas: solicitudes de cambio de asiento en el mostrador, estrés al embarcar, reclamaciones después del vuelo.
La decisión es, por lo tanto, puramente comercial. Las aerolíneas que eliminan el 13 no creen en la maldición del número. Calculan que el costo de renumeración (casi nulo) es inferior al costo de tratar quejas y solicitudes de reubicación.
Este enfoque se inscribe en una tendencia más amplia de optimización de la experiencia del pasajero. La numeración de asientos, el color de las cabinas, la iluminación ambiental: cada detalle busca reducir la ansiedad del vuelo. La eliminación del 13 es una herramienta de gestión del estrés del pasajero, no un acto supersticioso.
Las aerolíneas de bajo costo, cuyo modelo se basa en la rapidez de embarque, tienen aún menos interés en crear puntos de fricción. Una fila que nadie quiere ocupar ralentiza el flujo en el pasillo.
Al final, la fila 13 y el asiento B cuentan la misma historia desde dos ángulos opuestos. Uno desaparece por cálculo comercial, el otro por una restricción física. En ambos casos, la numeración de una cabina de avión no es trivial: refleja las creencias de los pasajeros tanto como la arquitectura del aparato.



