Sostiene entre los dedos un anillo antiguo encontrado en un joyero familiar. En el interior del aro, una diminuta marca grabada llama su atención. No es la cabeza de águila que ya ha visto en joyas francesas. El símbolo es diferente, quizá un número, quizá una letra dentro de un marco inusual. Probablemente se trate de un contraste de oro extranjero, cuya lectura no sigue las mismas reglas que el sistema francés.
Contraste de oro extranjero o contraste de importación: dos marcas, dos funciones
Antes de buscar el origen de una joya antigua, hay que distinguir dos tipos de marcas que a veces coexisten en la misma pieza. El contraste de origen es el que se aplica en el país de fabricación. Por lo general, indica la ley del metal (la proporción de oro puro) y, en ocasiones, la identidad del fabricante.
El contraste de importación, en cambio, es una marca francesa. Lo estampan los servicios de Garantía cuando la joya entra en el país. Su presencia significa que se ha realizado un control oficial en Francia.
Un contraste extranjero por sí solo no garantiza que la ley sea legal en Francia. El contraste francés de importación es el que acredita la conformidad con la legislación local. Una joya antigua puede llevar únicamente su marca de origen, sin contraste de importación, si nunca ha pasado por el circuito oficial. Eso no significa que sea falsa.
Para reconocer mejor un contraste de oro extranjero en una joya antigua, primero hay que saber qué sistema de marcado utiliza el país de origen, ya que cada tradición joyera tiene sus propios códigos.
Ley en quilates y ley en milésimas: descifrar las cifras grabadas
Ha encontrado un número en su joya: 750, 585, 375, o bien 18K, 14K, 9K. Estas inscripciones indican lo mismo, aunque se expresan de forma distinta según el país.

El sistema de milésimas es habitual en la Europa continental. La cifra 750 significa que la aleación contiene un 75 % de oro puro. El sistema de quilates se utiliza en el Reino Unido, Estados Unidos y gran parte de Oriente Medio. El oro de 18 quilates equivale a 750 milésimas.
Estas son las equivalencias más frecuentes en las joyas antiguas extranjeras:
- 750 o 18K: 75 % de oro puro, la ley más extendida en la joyería europea y de Oriente Medio
- 585 o 14K: 58,5 % de oro puro, muy habitual en Alemania, los Países Bajos, Escandinavia y Estados Unidos
- 375 o 9K: 37,5 % de oro puro, frecuente en el Reino Unido y Australia; esta ley no se reconoce como oro en Francia
- 916 o 22K: 91,6 % de oro puro, tradicional en India, los países del Golfo y el Magreb
Una joya antigua con la marca 14K no tiene el mismo contenido de oro que una marcada 18K, aunque ambas sean auténticas. La ley determina directamente el valor del metal que contiene la pieza.
Símbolos y formas de los contrastes extranjeros más habituales
A diferencia del sistema francés, muy codificado y basado en figuras de animales (águila, búho, concha), los contrastes extranjeros varían considerablemente de un país a otro. Algunos utilizan símbolos; otros se limitan a cifras o letras.
En el Reino Unido, el sistema de hallmarks es antiguo y está estructurado. Una joya inglesa puede llevar cuatro marcas distintas: el símbolo de la oficina de ensayo (un ancla para Birmingham, un leopardo para Londres), una letra de fecha que permite determinar el año de fabricación, la ley en quilates y el contraste del fabricante.
Los hallmarks británicos permiten fechar una joya con una precisión de un año. Esto supone una gran ventaja a la hora de tasar una pieza antigua.
En Italia, el contraste tiene forma de estrella seguida de un número de provincia y un código de fabricante. En Alemania, suele aparecer una cifra (585 o 750) acompañada de una luna creciente y una corona, marcas históricas de la oficina de ensayo alemana. En Estados Unidos no existe un contraste oficial estatal: el propio fabricante indica la ley en quilates, lo que hace que la verificación sea menos segura.

En el Magreb, los contrastes a veces llevan inscripciones en árabe y cifras en milésimas. El oro de 18 quilates es la ley habitual para las joyas de boda y los conjuntos tradicionales.
Cómo tasar una joya antigua con un contraste extranjero
El contraste ofrece una primera indicación sobre la ley del metal, pero el valor de reventa depende del canal de venta, no solo de la cotización del oro. Una joya destinada a fundición se paga según el peso de oro fino. Una pieza antigua o firmada puede alcanzar un precio considerablemente superior.
Para realizar una tasación correcta, hay que tener en cuenta tres elementos:
- La ley real del metal, confirmada mediante una prueba profesional (piedra de toque, fluorescencia de rayos X), y no solo por la lectura del contraste
- El peso de la joya, que determina su valor intrínseco en metal precioso según la cotización del día
- El interés histórico o estético de la pieza: época, firma, rareza del modelo y estado de conservación
Que un contraste esté desgastado o parcialmente borrado no significa que la joya no tenga valor. La ausencia de una marca legible no permite determinar la composición del metal. Las marcas pueden haberse desgastado tras décadas de uso o haberse alterado durante una reparación. Un joyero equipado con un aparato de fluorescencia de rayos X puede analizar la composición exacta sin dañar la pieza.
Evite hacer pruebas caseras con ácido en una joya antigua que pueda tener valor. Este tipo de prueba deja una marca y puede depreciar una pieza que merecería una tasación más cuidadosa.
Desde la ordenanza del 20 de diciembre de 2023, las normas relativas a los metales preciosos se han trasladado del Código General de Impuestos al Código de Comercio. Este cambio afecta sobre todo a los profesionales, pero recuerda que la opción más fiable antes de decidir vender una joya antigua sigue siendo que la tase un profesional cualificado. Si un particular vende sin una tasación, corre el riesgo de infravalorar una pieza rara o de sobrevalorar una joya cuyo contraste no corresponde al metal real.



